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Una guía práctica para empezar (y continuar) Vipassana es aprender a observar la experiencia tal como es. Nada más. No se trata de creer en nada especial ni de adoptar una filosofía compleja. Es una práctica directa, muy concreta y sorprendentemente cotidiana. Como dicen los maestros de esta tradición, la meditación no consiste en crear experiencias extraordinarias, sino en aprender a ver con claridad lo que ya está ocurriendo. Bhante Henepola Gunaratana lo expresa con bastante claridad: la meditación vipassana es “una conciencia clara de lo que ocurre en el mismo momento en que está ocurriendo”. Así que olvidemos por un momento las ideas complicadas y vayamos a lo esencial: ¿cómo se practica realmente Vipassana? 1. Preparar el terreno: el lugar y el momento
Una de las grandes ventajas de esta práctica es que no necesitas nada especial. No hace falta incienso, música ni rituales. Lo único que necesitas es un lugar donde puedas sentarte tranquilamente durante unos minutos. Algunas recomendaciones sencillas:
Empieza con 10 o 20 minutos al día. Si puedes más, mejor. Pero lo importante es la continuidad. 2. La postura: estabilidad y relajación La postura tiene más importancia de la que parece, porque influye directamente en la mente. Ajahn Amaro explica que la meditación implica tanto el cuerpo como la mente, y que la postura busca equilibrar energía y relajación. La postura básica es simple:
La regla fundamental es: postura estable + cuerpo relajado + mente despierta 3. El primer paso: observar la respiración Casi todas las tradiciones de Vipassana comienzan con algo extremadamente simple: observar la respiración. No hay que controlarla ni modificarla. Solo observar. Puedes dirigir la atención a:
Simplemente observa:
Eso es todo. 4. El gran descubrimiento: la mente se distrae Después de unos segundos ocurre algo que sorprende a todo el mundo. La mente empieza a pensar. Recuerdos planes imaginación preocupaciones ideas absurdas Y esto es completamente normal. La mente está acostumbrada a saltar de una cosa a otra. En realidad, como explica la tradición budista, una mente no entrenada “vaga de aquí para allá siguiendo pensamientos e imaginaciones”. Entonces, ¿qué hacemos? Muy sencillo. Cuando te das cuenta de que estás pensando:
Cada vez que vuelves, estás entrenando la mente. 5. Ampliar la atención: el cuerpo Una vez que la atención se estabiliza un poco, la práctica comienza a ampliarse. En Vipassana no solo se observa la respiración. También se observa todo lo que aparece en la experiencia. Especialmente:
si aparece una sensación en la pierna la observas si aparece picor lo observas si aparece dolor lo observas Sin reaccionar. Sin intentar cambiarlo. Solo observar. Esta actitud es fundamental en la práctica. 6. La actitud correcta Uno de los puntos más importantes en Vipassana no es la técnica, sino la actitud con la que se practica. El maestro Tejaniya insiste mucho en esto: la meditación funciona cuando se observa con una actitud relajada y curiosa. No hace falta forzar la concentración. De hecho, cuanto más forzamos la mente, peor funciona. La actitud correcta incluye:
mirar lo que ocurre como un científico que observa un fenómeno. 7. Observar pensamientos y emociones En Vipassana no se intenta detener los pensamientos. Se observan. Cuando aparece un pensamiento puedes reconocerlo:
Lo mismo ocurre con las emociones. Si aparece enfado: observa el enfado. Si aparece tristeza: observa la tristeza. Si aparece alegría: observa la alegría. Todo se convierte en objeto de observación. 8. Meditación caminando La práctica no se limita a estar sentado. La meditación caminando es muy importante. Se practica caminando lentamente y observando las sensaciones del movimiento. Por ejemplo: levantar el pie mover el pie apoyar el pie Otra forma más simple es sentir el contacto del pie con el suelo. Esto ayuda a desarrollar continuidad en la atención. 9. Llevar la práctica a la vida cotidiana Aquí es donde Vipassana se vuelve realmente interesante. La práctica no termina cuando termina la sesión. Se puede practicar en cualquier momento:
al comer observa el sabor al caminar observa el movimiento al escuchar observa el sonido La práctica consiste en estar consciente de la experiencia mientras ocurre. 10. Las dificultades más comunes Todo meditador encuentra obstáculos. Los más habituales son: 1. Inquietud mental La mente no para. Es normal. Simplemente vuelve a la respiración. 2. Somnolencia La mente se vuelve pesada. Puedes:
3. Impaciencia La mente quiere resultados. Pero Vipassana no funciona así. Es una práctica gradual. 4. Juicio “Estoy meditando mal” Ese pensamiento también es algo que puedes observar. 11. El cambio más importante Después de practicar durante un tiempo ocurre algo curioso. No es una experiencia espectacular. Pero empiezas a notar algo: hay más espacio entre lo que ocurre y tu reacción. Antes: algo ocurre → reaccionas automáticamente. Ahora: algo ocurre → lo observas → decides. Ese pequeño espacio es el comienzo de la libertad interior. 12. Un camino sencillo (pero profundo) Vipassana no es complicada. Pero tampoco es superficial. Es una práctica muy simple: sentarse observar volver observar otra vez Una y otra vez. Joseph Goldstein y Jack Kornfield describen esta práctica como una investigación directa del funcionamiento del cuerpo y la mente, donde la atención sostenida permite comprender la experiencia de forma personal e inmediata. Y esa investigación no ocurre en libros ni en teorías. Ocurre en la experiencia directa. Conclusión La meditación Vipassana es sorprendentemente sencilla: sentarte respirar observar Pero cuando se practica con continuidad puede cambiar profundamente la forma en que percibimos la vida. No se trata de escapar de la realidad. Se trata de verla con claridad. Y esa claridad comienza de una manera muy humilde: con una sola respiración.
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José Manuel Martínez Sánchez Para más información, haz click en la imagen de la portada. |